No me mires con esos ojos que me conozco y después me pierdo. No me beses con esos labios que me tientas y no respondo. No me abraces con esos brazos que me aprietas y luego tiemblo. Y no me ames, no lo hagas. ¿Para qué, si siempre he de tener miedo?
"Miedo. De ti. Quererte es el más alto riesgo."
Escrito con pluma de lechuza mojada en lágrimas de ave fénix.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario